Cinco hombres fueron detenidos de madrugada en las inmediaciones de la base aérea de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra, en una pesquisa por un presunto plan terrorista que también ha puesto la atención en la capacidad de respuesta ante alertas de seguridad en torno a una instalación militar sensible.
Los sospechosos, de entre 23 y 25 años y procedentes de Londres, quedaron arrestados primero por presuntos delitos vinculados a la legislación sobre explosivos y luego por sospechas de preparación de un acto terrorista. El lunes fueron puestos en libertad condicional, aunque deberán cumplir restricciones estrictas sobre sus movimientos y contactos mientras avanza la investigación. La Policía Antiterrorista, según explicó su responsable Laurence Taylor, analiza «todos los ángulos», incluida la posibilidad de una conexión con algún Estado extranjero.
La cronología conocida deja todavía varios extremos por aclarar. La primera alerta se produjo a las 00.45 hora local, cuando se informó de tres vehículos sospechosos que se dirigían hacia la base; después, a las 01.36, una granjera de la zona volvió a avisar al ver varias furgonetas blancas y a un grupo de hombres encapuchados. Según la información disponible, antes no había obtenido respuesta de la Policía del Ministerio de Defensa encargada de la base. Los vehículos fueron inspeccionados con apoyo de especialistas y, de acuerdo con medios británicos, no se encontraron explosivos viables, aunque la Policía no ha detallado qué elementos localizó. En una base británica utilizada por Estados Unidos con autorización del Reino Unido para operaciones que Washington describe como defensivas en el actual conflicto con Irán, la investigación busca tanto determinar qué pretendían hacer los detenidos como aclarar qué ocurrió entre las dos llamadas de alerta.
