El alcalde de San Felipe de Puerto Plata, Diómedes Roque García, junto al presidente de la sala capitular del Ayuntamiento Municipal, Jeremías Ureña, encabezó una jornada de supervisión a la Planta de Residuos Sólidos que se levanta en los terrenos del antiguo vertedero municipal. Aunque la obra fue presentada como una infraestructura llamada a transformar el manejo de los desechos en la provincia, el recorrido deja en primer plano que el proyecto sigue en fase final de construcción y que su impacto real dependerá de que entre en funcionamiento y cumpla lo prometido.
Según la versión oficial, la iniciativa cuenta con respaldo del Gobierno Central de la República Dominicana y busca eliminar de manera definitiva los vertederos a cielo abierto en la provincia, además de impulsar un sistema más eficiente y sostenible. Ese contraste entre anuncio y resultado observable coloca el foco en la gestión pública: la sociedad civil y los ciudadanos siguen a la espera de que la obra se traduzca en una solución efectiva para un problema ambiental que durante años afectó a Puerto Plata. Roque sostuvo que la planta mejorará la calidad de vida, fortalecerá la protección ambiental y favorecerá la imagen de la provincia, en especial para el sector turístico.
Pero precisamente por el peso de esas expectativas, la supervisión también funciona como señal de alerta institucional sobre la necesidad de fiscalizar plazos, operación y resultados, para que el proyecto no quede solo en discurso oficial ni en una puesta en escena de avances, sino en una respuesta verificable a una demanda básica de servicios y saneamiento.
