Una jueza de la Cuarta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia de Santiago dictó 10 años de prisión contra Winton Antonio Mendoza, declarado culpable de violencia de género e intrafamiliar agravada en perjuicio de su expareja, en un proceso que reaviva el cuestionamiento sobre la respuesta institucional frente a agresores con antecedentes.
Mendoza, también identificado como Winton Antonio Mendoza Marte (Pin, Yunito o Zazá), había cumplido una condena de cinco años por tráfico de drogas y, además, era procesado en un expediente en el que el año pasado fue sentenciado a 30 años por homicidio. La decisión judicial también establece cinco multas de RD$5,000 cada una a favor del Estado dominicano y una indemnización de RD$6,000,000 para la víctima.
De acuerdo con el expediente, el hombre sostuvo un patrón de asedio, hostigamiento y violencia psicológica, con amenazas de muerte contra la mujer y su familia, así como agresiones físicas, verbales, emocionales y psicológicas de manera reiterada. El caso, respaldado por evidencias reunidas por la Fiscalía de Santiago a través de la Unidad de Atención Integral a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales, vuelve a poner sobre la mesa una advertencia institucional: la condena sanciona los hechos, pero también deja ver el costo social de una violencia que fue escalando mientras el sistema seguía lidiando con un agresor ya asociado a otros procesos penales.
