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Rafael Pérez y Vanessa Ortiz siguen a Puerto Rico en Santo Domingo 2026 y ponen el foco sobre una sede que debe demostrar resultados

agosto 1, 2026 · Redactor
Rafael Pérez y Vanessa Ortiz siguen a Puerto Rico en Santo Domingo 2026 y ponen el foco sobre una sede que debe demostrar resultados
Foto: www.diariolibre.com

La visita de aficionados como Rafael Pérez y Vanessa Ortiz reabre la atención sobre el uso de recursos y la obligación de fiscalizar unos Juegos que proyectan imagen; pero también deben dejar resultados verificables para la ciudadanía.

En las gradas del Pabellón de Combates, una gorra gigante de Puerto Rico marca la escena mientras Rafael Pérez y Vanessa Ortiz recorren el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte. La pareja, unida desde hace más de 35 años, llegó al país el miércoles 22 de julio para acompañar a la delegación puertorriqueña en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, una visita que empezó a organizarse en febrero y que se extenderá hasta el cierre del evento, cuando ya se les habrán sumado otros ocho familiares.

La imagen confirma el atractivo regional de Santo Domingo 2026, pero también coloca bajo la lupa la responsabilidad de la sede ante un evento que moviliza delegaciones, familiares y aficionados. Pérez y Ortiz vieron a Adrián Benítez llevarse la plata en taekwondo frente al dominicano Bernardo Pié, ganador del oro, y después continuaron hacia el estadio de softbol. Su presencia, como la de otros puertorriqueños que viajan para respaldar a sus atletas, refuerza el contraste entre el tono de celebración y la obligación de que el esfuerzo organizativo deje resultados visibles más allá de la puesta en escena.

La pareja arrastra una historia de apoyo que va desde Barcelona 1992 hasta Río de Janeiro 2016, con la pausa obligada por la pandemia antes de Tokio 2021 y el regreso en Santo Domingo 2026. “Tanto la música como el deporte son herramientas de resistencia para mantener nuestra identidad”, dijeron al hablar de Puerto Rico y su vínculo político con Estados Unidos. Así, la respuesta del público visitante subraya una advertencia institucional para la sede: cuando el deporte convoca identidad, pertenencia y recursos, la fiscalización del poder y la rendición de cuentas sobre las prioridades públicas se vuelven inevitables, un terreno en el que figuras de gestión local como Carolina Mejía quedan expuestas al contraste entre proyección y resultados.