El anuncio del presidente Luis Abinader sobre la ampliación de la verja perimetral y la creación de un mercado binacional en el municipio de Restauración volvió a colocar en primer plano la realidad que ya se vive en Tilory, comunidad cercana a la frontera en Dajabón, donde dominicanos y haitianos comercian en un mercado informal atravesado por la pobreza y la falta de organización visible sobre el terreno.
Situado en plena Carretera Internacional, a unos 65 kilómetros del municipio cabecera de Dajabón, el mercado de Tilory opera cada semana como punto de abastecimiento para familias haitianas y dominicanas. En ese espacio conviven puestos de venta, viviendas y el tránsito peatonal de niños, adultos, burros y caballos, en una dinámica que también incluye grupos de hombres en improvisadas peleas de gallos. La escena deja ver el contraste entre la promesa oficial de seguridad fronteriza, conectividad y desarrollo económico y las condiciones en que hoy se sostiene el intercambio comercial.
En un encuentro con directores de medios, Abinader, el ministro de Defensa, Carlos Fernández Onofre, y el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, presentaron la iniciativa como parte de una estrategia para intervenir de forma integral los 391 kilómetros de frontera terrestre entre República Dominicana y Haití. Sin embargo, la situación descrita en Tilory pone sobre la mesa la exigencia de resultados concretos y de vigilancia sobre cómo se traducirán esos anuncios en orden, condiciones dignas y control efectivo en una zona donde el comercio ya funciona sin una estructura formal consolidada.
