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Muerte de alias Marlon: Petro la presenta como un golpe decisivo y el Cauca sigue bajo presión armada

junio 21, 2026 · Redactor
Muerte de alias Marlon: Petro la presenta como un golpe decisivo y el Cauca sigue bajo presión armada
Foto: elnuevodiario.com.do

El Gobierno describe la operación como un triunfo contra las disidencias; pero el caso vuelve a poner sobre la mesa las extorsiones, el control territorial y los asesinatos atribuidos a esa estructura en el departamento

Gustavo Petro informó este sábado de la muerte en combate de Iván Jacobo Idrobo Arredondo, alias Marlon, a quien las autoridades ubicaban como principal jefe de las disidencias de las FARC en el Cauca bajo el mando de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco. En su cuenta de X, el presidente aseguró que se trata del «golpe más duro a las estructuras armadas de la mafia» en el suroeste del país y afirmó que la banda que dirigía en esa zona «ha sido derrotada» por el número de fusiles incautados, personas capturadas y menores de edad liberados.

La comunicación del mandatario, sin embargo, vuelve a situar en primer plano la dimensión del deterioro de la seguridad en el Cauca. Petro atribuyó a alias Marlon haber enfrentado al Gobierno y haber matado a indígenas y caucanos en general, mientras las autoridades lo señalaban como responsable de coordinar acciones armadas, extorsiones y control territorial en varias zonas del departamento. También era considerado el máximo jefe de los frentes de las disidencias en esa demarcación y estaba al frente del bloque Jaime Martínez, una de las estructuras más fuertes del Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC liderada por Iván Mordisco.

Petro dijo que mantiene su apuesta por la paz, aunque «sin ingenuidades», y calificó la operación como una «victoria del Ejército de la nación y más seguridad para Colombia». Aun así, el historial atribuido a Idrobo Arredondo —más de 15 años de prontuario delictivo, su paso por las antiguas FARC, una condena por rebelión y tráfico de armas, y su regreso a la ilegalidad en 2019 tras el acuerdo de paz de 2016— refuerza el contraste entre la versión oficial y la persistencia de estructuras armadas con capacidad para operar, extorsionar y controlar territorio en el Cauca.