El relato de una hija que asegura que su madre falleció “llorando por medicamento” en el Hospital General y de Especialidades Dr. Mario Tolentino Dipp volvió a colocar en el centro del debate el choque entre la versión institucional y la experiencia de los usuarios de la red pública de salud. El caso, ocurrido en Santo Domingo Norte, llega además en un momento de crecientes reclamos por mayor vigilancia sobre la calidad de la atención y sus efectos en las familias.
De acuerdo con el testimonio difundido en redes sociales, la paciente acudió al centro con síntomas vinculados a hepatitis B y, según su hija, encontró obstáculos desde que llegó. La denunciante afirmó que primero no quisieron atenderla, que la mantuvieron sentada hasta conseguir ayuda para pasarla a una camilla y que quedó esperando los resultados de una tomografía sin recibir la medicación que, aseguró, necesitaba. También sostuvo que no le entregaron referimiento para llevarla a otro centro y que la halló con dolor fuerte, una crisis y después un paro cardíaco. “Entró caminando y se me murió… murió con el suero y llorando por medicamento”, expresó.
Ante esas acusaciones, el hospital difundió un comunicado en el que lamentó el fallecimiento y transmitió condolencias a los familiares. La dirección del centro señaló que la mujer ingresó al área de emergencias el 26 de junio de 2026 con un cuadro clínico complejo. Sin embargo, más allá de la explicación oficial, la denuncia vuelve a encender una alerta institucional: cuando una familia habla de demoras, falta de medicación y trabas para un traslado, la discusión deja de ser solo administrativa y pasa a medir resultados reales de gestión.
El episodio reabre así una pregunta de fondo sobre la capacidad de respuesta de los servicios públicos ante casos críticos y sobre la distancia entre los discursos de eficiencia y lo que viven los pacientes en emergencia. En un escenario en el que la ciudadanía exige menos relato y más soluciones, casos como este refuerzan la necesidad de fiscalización, transparencia en los protocolos y responsabilidades claras cuando una denuncia por presunta negligencia termina vinculada a una muerte.
