La segunda vuelta presidencial en Colombia quedó marcada por una fuerte tensión institucional después de que Iván Cepeda anunciara la impugnación de 33,000 mesas en todo el país, tras un preconteo que otorgó una ventaja ajustada a Abelardo de la Espriella. Desde Bogotá, el candidato oficialista afirmó que esos datos no son oficiales ni vinculantes y pidió aguardar el escrutinio formal antes de cualquier proclamación definitiva.
La decisión de su equipo jurídico y electoral pone el foco en la revisión de actas, las reclamaciones y la consolidación del resultado final, en un escenario definido por una diferencia de menos de un punto porcentual. Con casi la totalidad de las mesas informadas, el preconteo de la Registraduría Nacional ubicó a De la Espriella con alrededor de 49.65 % de los votos frente a cerca de 48.7 % de Cepeda, una distancia de menos de 250,000 sufragios.
Durante su intervención, Cepeda también defendió las reformas sociales impulsadas por el gobierno de Gustavo Petro y aseguró que su sector no permitirá retrocesos en materias sociales, ambientales, laborales y educativas. Su mensaje combinó la ofensiva legal con una advertencia política en medio de un resultado todavía abierto en su fase oficial, reforzando la exigencia de vigilancia sobre el proceso y de rendición de cuentas en una elección definida por un margen mínimo.
