Bahoruco volvió a poner sobre la mesa las limitaciones en los servicios de la Junta Central Electoral (JCE), luego de una reunión en la que se anunció el envío de una comisión a la provincia para evaluar las necesidades de sus oficialías, juntas municipales y la posibilidad de una nueva sede en Neiba.
El encuentro, cuyo resultado fue la promesa de una visita técnica este viernes, abre ahora una etapa de revisión que deberá centrarse en respuestas concretas, plazos y soluciones medibles, ante reclamos sobre la calidad y la cobertura del servicio en la zona.
Aunque el anuncio representa un primer paso institucional, el interés público está en que la evaluación no se quede en una gestión preliminar. La provincia requiere que la JCE precise qué deficiencias detectará, qué recursos harán falta y en qué tiempo podrían ejecutarse eventuales cambios.
La revisión incluirá las oficialías y juntas municipales, además de la discusión sobre una nueva sede en Neiba, un punto que, de concretarse, tendría impacto directo en el acceso de la población a trámites esenciales.
Por ahora, la comisión anunciada será la prueba inmediata de seguimiento. A partir de su trabajo deberá conocerse si la JCE está en condiciones de responder a las demandas de Bahoruco con una solución sostenible, transparente y orientada a resultados, más allá del anuncio inicial.
