El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, admitió este sábado que “será interminable la lista de sancionados” en la isla por parte de Estados Unidos, luego de que Washington anunciara nuevas medidas contra ocho empresas cubanas dedicadas a la explotación de minerales y al desarrollo militar, además de tres de sus directivos. El pronunciamiento deja al descubierto un clima de presión sostenida sobre estructuras estatales y militares, mientras la crisis sigue trasladando sus efectos al país.
Díaz-Canel defendió que desde la isla y el mundo “millones” de personas “escriben la gran odisea de la resistencia cubana con talento, patriotismo y solidaridad”, aunque el nuevo paquete de sanciones vuelve a poner bajo escrutinio la gestión de recursos y las prioridades del poder. El jueves, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, precisó que los sancionados son “cuatro empresas estatales que saquean las reservas de níquel de Cuba para beneficio del régimen, cuatro empresas militares dedicadas a la investigación y el desarrollo de sistemas de armas, capacidades navales y simulación de campos de batalla, y tres oficiales militares que las dirigen”.
Rubio añadió además que “la Administración Trump no permanecerá impasible mientras la élite cubana se enriquece mediante la extracción de recursos y los acapara para el aparato de seguridad represivo de Cuba, mientras el pueblo cubano sufre carencias”. Desde inicios de 2026, EE.UU. aplica una política de “máxima presión” contra la isla, con un bloqueo petrolero desde enero y sanciones secundarias en mayo que ahuyentan a empresas extranjeras, en un contraste cada vez más visible entre el discurso oficial de resistencia y el deterioro del entorno económico e institucional.
