Marruecos rompió su silencio casi cinco días después del inicio de la crisis migratoria en la frontera con España, en Ceuta y Melilla, y lo hizo cuando el saldo humano ya había escalado y la falta de explicaciones oficiales era objeto de críticas. España cifra en 72 el número de muertes, mientras las autoridades marroquíes admitieron once fallecidos y señalaron que continúan, junto con sus homólogos españoles, las operaciones de verificación sobre otros casos reportados en Ceuta.
A través de un video de casi seis minutos, el portavoz del Ministerio del Interior sostuvo que 40.000 personas intentaron cruzar la frontera de manera ilegal y defendió que los hechos “no fueron espontáneos”. La versión oficial atribuye la irrupción a la difusión de información falsa en Internet, a redes de tráfico de personas y a una “interpretación errónea” de datos jurídicos y administrativos que habría creado la impresión de un acceso fácil al espacio europeo. El giro llega después de que, durante el momento álgido de la crisis, no hubiera ninguna declaración oficial marroquí y los medios del país se limitaran a reproducir datos de instituciones españolas.
El ministerio informó que se han iniciado investigaciones, en un escenario en el que la presión ya no se concentra solo en el cruce irregular, sino también en las explicaciones pendientes de las autoridades ante una crisis de magnitud sin precedentes.
