En playa Los Negros, Pueblo Viejo, Azua, Karpowership mantiene en operación tres barcazas de generación eléctrica flotante con una capacidad de 419 megavatios. La empresa defiende que su propuesta refuerza la seguridad energética por la velocidad con que puede entrar al sistema, pero el dato oficial citado en la información la coloca también en el centro de la revisión: en mayo vendió electricidad al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) a 40.65 centavos de dólar por kilovatio/hora, el precio más alto, frente a un promedio de 14 centavos entre las demás generadoras.
En un recorrido con periodistas, el gerente comercial Jarrizón Quevedo afirmó que la fortaleza del modelo radica en sumar nueva capacidad en plazos mucho más breves que los de una planta convencional. Explicó que uno de los desafíos de los sistemas eléctricos modernos es garantizar un suministro estable y capacidad de respuesta ante aumentos imprevistos de la demanda, respaldado por una reserva operativa disponible para fallas o emergencias.
Ese argumento de rapidez, sin embargo, deja intacto el contraste central entre la promesa y el costo del sistema: una solución que puede estar lista en semanas también aparece con los precios de generación más altos del contrato con el Estado. La propia empresa resume su enfoque en una frase: “La apuesta es tener una planta disponible antes de que ocurra la necesidad”. Con ese planteamiento, el costo para el sistema y la vigilancia sobre las decisiones de contratación siguen como parte del debate institucional que acompaña este tipo de generación.
