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República Dominicana sube al segundo lugar en transparencia presupuestaria, pero el reto ahora es sostener y auditar ese avance

junio 24, 2026 · Redactor
República Dominicana escala en transparencia presupuestaria y queda bajo mayor escrutinio
Foto: hoy.com.do

La República Dominicana obtuvo 82 puntos y el segundo lugar global en la Encuesta de Presupuesto Abierto 2025 del IBP, un avance que mejora su posición internacional pero aumenta la presión sobre la transparencia, el seguimiento y el control del gasto público.

La República Dominicana alcanzó el segundo lugar a nivel global en transparencia presupuestaria, según la Encuesta de Presupuesto Abierto 2025 del International Budget Partnership (IBP), con una puntuación de 82 puntos. El resultado representa un avance para el país, pero también eleva la exigencia sobre la calidad de la información fiscal disponible y sobre la rendición de cuentas en el manejo de los recursos públicos.

El dato sitúa al país en una posición destacada dentro del ranking internacional, aunque por sí solo no resuelve las preguntas de fondo: qué tan accesibles son los documentos presupuestarios, si la información publicada permite fiscalización efectiva y si esa apertura se traduce en mejor control ciudadano del gasto.

En contextos como este, la mejora en una medición internacional debe leerse junto con el escrutinio sobre el Ejecutivo y sus instituciones. La publicación del resultado obliga a verificar el seguimiento de los compromisos de transparencia, la oportunidad con que se divulga el presupuesto y el impacto real de esa información en la supervisión del gasto público.

La posición obtenida por el país también pone presión sobre las autoridades para sostener el desempeño y evitar que la clasificación se quede en un logro puntual. La transparencia presupuestaria no se mide solo por una puntuación, sino por la consistencia con que el Estado permite acceso, control y evaluación de sus decisiones financieras.

Con ese segundo lugar, la República Dominicana gana visibilidad internacional, pero queda bajo mayor escrutinio sobre cómo administra y reporta el uso de los recursos públicos. El desafío ahora es convertir ese avance en prácticas verificables y permanentes de apertura, control y rendición de cuentas.