La desarticulación en Zaragoza de una estructura vinculada a los Dominican Don’t Play volvió a situar el foco sobre el avance de redes criminales que, según la investigación, habían conseguido afianzarse en varios barrios de la ciudad. La Policía Nacional española detuvo a 12 integrantes del grupo y siete fueron enviados a prisión provisional por orden judicial, en una operación ejecutada por la Comisaría General de Información y la Brigada Regional de Información de Zaragoza.
Tras varios meses de pesquisas y bajo supervisión judicial, los investigadores concluyeron que el grupo funcionaba como un “coro”, con tareas definidas y una estrategia de expansión territorial en Zaragoza, especialmente en los distritos de Delicias y San José. Las autoridades atribuyen a esta estructura una fuerte presencia entre jóvenes y la obtención de recursos mediante tráfico de drogas y otros delitos.
La investigación también relaciona a sus miembros con enfrentamientos con bandas rivales como los Trinitarios y los Black Panther, en un escenario que ha incrementado la preocupación por la violencia asociada al control de territorios. Según las pesquisas, la principal fuente de financiación era la venta de drogas al menudeo, complementada con delitos contra la propiedad, un cuadro que refuerza la exigencia de vigilancia y respuesta sostenida frente al crecimiento de estas estructuras.
