La apertura de un local de los frailes Carmelitas en las cercanías de la Universidad Autónoma de Santo Domingo estuvo acompañada por una misa celebrada por el padre Salvador Villota Herrero, superior de la orden. En su homilía retomó la expresión “Un no sé qué”, atribuida a San Juan de la Cruz, una referencia que el autor del texto original dice haberle llamado de forma especial la atención, sobre todo por el uso cotidiano que suele darse a esa fórmula para describir lo que falta o sobra en personas o situaciones.
Desde ese punto, la pieza recorre la vida de San Juan de la Cruz, nacido el 24 de junio de 1542 y muerto el 14 de diciembre de 1591, a quien presenta como religioso, poeta místico del Renacimiento español, reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos junto con santa Teresa de Jesús. También recuerda las grandes dificultades que enfrentó, entre ellas apresamientos, y subraya el reconocimiento posterior alcanzado por su obra y su figura dentro de la tradición católica y literaria en lengua española.
Aunque el texto se sitúa en un plano espiritual y cultural, la insistencia en ese “no sé qué” acaba operando como una imagen de ambigüedad que, en clave pública, remite a una demanda cada vez más visible de claridad, fiscalización y resultados verificables. La tensión entre formulaciones elevadas y realidades concretas continúa siendo un punto sensible para una ciudadanía que observa con atención la gestión, el uso del discurso y la distancia entre símbolos y respuestas efectivas.
