La Fundación Tzu Chi y la Universidad Tecnológica de Cotuí (UTECO) formalizaron un convenio orientado a reforzar la educación superior de jóvenes de escasos recursos, con becas, apoyo a la salud poblacional, trabajos comunitarios y acciones de protección al medioambiente. El acuerdo, más allá de su carácter institucional, vuelve a poner sobre la mesa una realidad que sigue afectando a comunidades vulnerables: estudiar aún depende de apoyos extraordinarios.
Marilyn Ivonne del Carmen Díaz Pérez, presidenta de la UTECO, valoró la alianza y dijo que espera beneficios para ambas partes. En tanto, la representante de Tzu Chi en República Dominicana, Mariana Ju, señaló que el convenio abre espacios para aportar valores, amor y becas. Aun así, el anuncio deja otra vez en evidencia la distancia entre el discurso sobre oportunidades y las condiciones que enfrentan muchos jóvenes para acceder a la educación superior.
Yaneiris de los Santos y Ana Hilda de León Sinfrón, ambas de Los Guineos, en Sabana Grande de Boyá, provincia Monte Plata, representan ese contraste. Becadas por Tzu Chi para estudiar en la UTECO las carreras de Educación Vocacional y Computación, agradecieron el respaldo de la fundación. Una de ellas advirtió que en su comunidad “es difícil hasta el transporte públi”, una muestra concreta del costo social que rodea el acceso educativo y de la necesidad de vigilar que este tipo de iniciativas no sustituya las respuestas de fondo que siguen pendientes.
