La Administración de Donald Trump propuso revocar los límites establecidos en 2024 para cuatro sustancias químicas contaminantes en el agua potable de Estados Unidos, en una decisión que reabre el debate sobre los controles sanitarios y el alcance de la vigilancia pública sobre compuestos persistentes en el ambiente.
La iniciativa, adelantada por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), busca eliminar las alertas sobre el ácido perfluorononanoico, el ácido perfluorobutanosulfónico, el sulfonato de perfluorohexano y GenX, todos pertenecientes a la familia de los PFAS, conocidos como “químicos eternos” por su permanencia en el medioambiente. Según el texto, estas sustancias están presentes principalmente en sartenes, empaques de comida, productos cosméticos y en vertidos de distintos tipos de industrias. La propia EPA los evalúa en concentraciones extremadamente bajas, medidas en partes por billón, debido a su capacidad de acumularse en el organismo y en el entorno con el paso del tiempo.
Los niveles para emitir notificaciones habían sido fijados por el Gobierno de Biden al considerar latente el riesgo para la salud y la necesidad de sanciones y alertas. También la Organización Mundial de la Salud recomendó en 2017 reducir estos contaminantes a niveles “tan bajos como sea razonablemente posible”. Tras su publicación en el Registro Federal, la propuesta entrará en un periodo de 60 días para recibir oposiciones y será discutida en una audiencia prevista para el 7 de julio, en un proceso que ahora queda marcado por la exigencia de rendición de cuentas sobre el impacto de flexibilizar controles en un servicio esencial como el agua potable.
