Donald Trump dijo que decidió suspender de forma temporal un ataque militar contra Irán, previsto para este martes, luego de recibir solicitudes directas de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos para dar margen a la vía diplomática. La decisión deja en evidencia hasta qué punto la ofensiva seguía sometida a presiones de último minuto, incluso en medio de negociaciones que el propio mandatario calificó de “serias” sobre el programa nuclear iraní.
Por medio de sus redes sociales y después en una rueda de prensa, Trump aseguró que ordenó no ejecutar la operación y estableció un aplazamiento de “dos o tres días” para evaluar si los contactos avanzan de verdad. Aunque reiteró que cualquier acuerdo debe garantizar que Irán no desarrollará armas nucleares, también dejó claro que las fuerzas militares estadounidenses permanecerán en alerta máxima, manteniendo abierta la posibilidad de reanudar las operaciones si fracasan las conversaciones.
La pausa no disipa la incertidumbre. Apenas el domingo, Trump había advertido que “el reloj corre” para Irán, y este lunes medios estadounidenses informaron que la última propuesta iraní en las negociaciones no contempla concesiones significativas. Con ese panorama, la decisión de posponer el ataque reduce por ahora el riesgo inmediato, pero refuerza la necesidad de seguir de cerca una crisis que continúa marcada por tensión militar, presión diplomática y señales todavía insuficientes de desenlace.
