Miguel Reyes Sánchez presentó Historia de las relaciones domínico-haitianas, tomos I y II, como un ejercicio de revisión histórica y documental sobre uno de los asuntos más sensibles de la vida pública dominicana. Durante su intervención, ubicó la cuestión domínico-haitiana en un escenario marcado por controversias, memorias enfrentadas y procesos políticos que aún influyen en la interpretación del presente, una mirada que refuerza la necesidad de vigilancia institucional y de decisiones sustentadas en conocimiento verificable.
El autor sostuvo que el estudio de las relaciones entre ambas naciones obliga a examinar de forma crítica aquello que suele darse por sentado. En esa línea, la obra —elaborada junto al embajador e historiador Alberto Despradel Cabral— recorre desde los orígenes coloniales hasta las disputas territoriales y las relaciones diplomáticas, y subraya que la historia compartida de la isla no puede separarse de sus efectos sobre la construcción de los Estados y de sus respectivas memorias nacionales.
La presentación también dejó ver el contraste entre la complejidad real del tema y cualquier tratamiento superficial de un asunto que demanda responsabilidad pública. La segunda edición, revisada y ampliada, de un texto que recibió el Premio Nacional de Historia José Gabriel García 2010, se propone así como una referencia para un debate que, por su impacto institucional, requiere más rendición de cuentas y menos simplificaciones desde el poder.
