El aumento de los feminicidios en República Dominicana vuelve a dejar en entredicho la capacidad de respuesta de las autoridades frente a una tragedia que, según el epidemiológico Goldny Mills, ya no puede entenderse únicamente desde las cifras policiales. En San Pedro de Macorís, el especialista advirtió que detrás de cada mujer asesinada se repite una cadena de indiferencia, silencio y señales desatendidas que acaba transformando la violencia en desenlace.
Para Mills, el problema se origina mucho antes del crimen: en el acoso tolerado, la amenaza minimizada, la denuncia desestimada y una cultura machista que todavía coloca a muchas mujeres como propiedad emocional de alguien. Por eso, sostuvo que las autoridades deben actuar con más rapidez y sensibilidad, pues no basta intervenir después del asesinato ni limitarse a expresiones de “consternación”.
El galeno señaló que se requiere un seguimiento efectivo de las denuncias, protección real para las víctimas en riesgo y coordinación entre Policía, Justicia y servicios sociales, al tiempo que recordó que cada advertencia ignorada puede terminar en una vida perdida. También indicó que la sociedad participa del problema cuando empuja a muchas mujeres abusadas, vigiladas o amenazadas a guardar silencio, y afirmó que la respuesta de fondo demanda una campaña intensiva y sostenida de educación contra el machismo desde las escuelas hasta los medios de comunicación y los hogares.
