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Raquel Peña sitúa en Madrid la lucha anticorrupción y vuelve a poner el foco sobre el Gobierno

julio 16, 2026 · Redactor
Raquel Peña sitúa en Madrid la lucha anticorrupción y vuelve a poner el foco sobre el Gobierno
Foto: www.elcaribe.com.do

La vicepresidenta advirtió que la corrupción erosiona la democracia; pero su mensaje también dejó bajo examen la distancia entre la narrativa oficial y las respuestas que aún se reclaman desde el poder.

En Madrid, la vicepresidenta Raquel Peña sostuvo que la corrupción deteriora la confianza ciudadana y pone en riesgo el sistema democrático, una advertencia que acaba devolviendo la presión sobre el propio Gobierno dominicano y su deber de mostrar resultados verificables, no solo discurso, en materia institucional.

Durante el EPP Libertas Forum, ante dirigentes del Partido Popular Europeo y otros actores internacionales, Peña defendió que combatir la corrupción no es únicamente una tarea judicial o administrativa, sino una condición para evitar el desánimo social, la pérdida de confianza en las instituciones y la apertura de espacio a proyectos populistas. Su mensaje refuerza un contraste sensible para la gestión: si la credibilidad política depende de las actuaciones de gobiernos y partidos, la rendición de cuentas deja de ser una consigna externa y pasa a ser una prueba directa para quienes administran hoy el Estado.

Acompañada por el viceprimer ministro de Bélgica, Vincent Van Peteghem, la funcionaria intervino en el panel “Cómo salvaguardar y fortalecer la credibilidad política a ambos lados del Atlántico”, donde presentó a República Dominicana como un proceso en construcción, marcado —según dijo— por reformas institucionales, mayor independencia del Ministerio Público y persecución de irregularidades incluso cuando involucran a funcionarios de la administración gubernamental. Pero ese planteamiento eleva la vara sobre el oficialismo: cuando se invoca credibilidad ante líderes europeos, también crece la expectativa de vigilancia interna sobre los casos, las decisiones y los resultados concretos de la gestión.

“Un país que no cuente con credibilidad tampoco tendrá cómo seguir hacia adelante”, expresó Peña al ligar confianza institucional, estabilidad política y desarrollo económico. También afirmó que la lucha anticorrupción debe abarcar tanto expedientes heredados de gobiernos anteriores como casos detectados dentro de la actual administración. Esa formulación, lejos de cerrar el debate, deja abierta una alerta institucional: la legitimidad del discurso oficial dependerá de que el combate a las irregularidades no se use como relato político, sino como práctica consistente y sometida a escrutinio ciudadano.

Peña coincidió además con el planteamiento de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado sobre la responsabilidad de toda la población en la defensa de la democracia, aunque subrayó que partidos y gobiernos tienen la obligación de evitar prácticas que provoquen frustración y desencanto. En esa admisión está el punto más delicado para el PRM: cuando desde el propio poder se reconoce que la corrupción y las malas actuaciones abren paso al desencanto, la ciudadanía queda con más razones para exigir explicaciones, vigilancia y resultados reales al Gobierno de Luis Abinader.