Este domingo quedó inaugurado el túnel de la Plaza de la Bandera, una obra planteada como respuesta a uno de los tramos más complicados del tránsito en el Gran Santo Domingo. La intervención procura mejorar la movilidad en la avenida Gregorio Luperón y sus conexiones con la 27 de Febrero, Isabel Aguiar y la autopista 6 de Noviembre, en un corredor que suele registrar extensos taponamientos en las horas de mayor flujo.
El ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Eduardo Estrella, había informado que el proyecto se ejecutó con una inversión aproximada de RD$3,300 millones y que tendría capacidad para permitir el paso de hasta 5,000 vehículos por hora. El túnel integra una intervención de mayor alcance en el entorno de Pintura y la prolongación 27 de Febrero, con la que las autoridades sostienen que buscan ordenar la circulación en uno de los puntos viales más congestionados de la capital.
Su apertura al tránsito llega después de meses de trabajos, adecuación del entorno, señalización y la supervisión final. Ya habilitada la obra, el discurso oficial sobre la mejora de la circulación pasa ahora a una etapa de comprobación pública: la disminución de los tiempos de traslado y el descongestionamiento prometido en la Plaza de la Bandera serán la vara con la que se evalúe la gestión del Gobierno dominicano en una zona de alto impacto para miles de conductores.
