El proyecto de presupuesto de 2027 que el gobierno dominicano llevó al Congreso parte de una estimación de US$75.90 por barril para el petróleo WTI, en un escenario donde la incertidumbre internacional sigue condicionando los precios de la energía. La discusión sobre la propuesta oficial pone en duda la solidez de sus supuestos macroeconómicos.
La advertencia es institucional: confiar en una salida rápida del conflicto en Medio Oriente puede llevar a un exceso de optimismo en la planificación pública. Casi ocho meses después de que se hablara de una campaña de cuatro o cinco semanas, la guerra continúa sin una solución política a la vista. En septiembre, el Servicio de Investigación del Congreso estadounidense (CRS) la describió como una guerra de desgaste, mientras el FMI pasó de proyectar en abril un precio de US$75.97 por barril para 2027 a US$87.39 en octubre.
Ese panorama obliga al Congreso a revisar con mayor rigor un presupuesto que calcula un déficit de 3.4% del PIB, una inflación promedio de 4.5% y un crecimiento de 4.75%. La cuestión de fondo es qué pasaría con la factura petrolera, el crecimiento económico, la inflación y el déficit fiscal dominicano si el crudo se mantiene por encima de lo previsto. Por eso se plantea transparentar los supuestos macroeconómicos y vigilar la sostenibilidad de las políticas fiscales, monetarias y energéticas, en contraste directo con los riesgos reales que enfrenta el país.
