Representantes de asociaciones de comerciantes, exportadores, transportistas y otros actores productivos del comercio domínico-haitiano llevaron a la Cámara de Diputados una advertencia sobre el modelo de “Puertos Secos” contemplado en el decreto 166-26, al señalar que su implementación podría concentrar el negocio en manos de pocos operadores y sacar del mercado al comerciante tradicional de la frontera.
Durante un encuentro con la Comisión Permanente de Asuntos Fronterizos, que preside Rafael Pérez, los participantes plantearon que el esquema abre una alerta institucional por su posible impacto sobre miles de comerciantes y familias que durante cuatro décadas han sostenido esa actividad. Afirmaron que no rechazan el desarrollo ni la modernización de la frontera, pero reclamaron vigilancia sobre un diseño que, según expusieron, amenaza con alterar el equilibrio comercial construido por pequeños y medianos comerciantes dominicanos.
Los sectores consultados advirtieron además que comunidades como Dajabón, Jimaní, Elías Piña, Bánica y Pedernales podrían sufrir un fuerte impacto económico si el comercio queda concentrado. También señalaron el riesgo de que la frontera sea usada como vía de tránsito hacia Haití para productos de otras naciones, de bajo costo y baja calidad, con efectos directos sobre la producción nacional, las marcas dominicanas y la actividad agrícola.
