La Asamblea General de la ONU aprobó este viernes la renovación por cuatro años más del mandato del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, en una votación que volvió a mostrar la resistencia de varias potencias a la supervisión internacional. La propuesta, respaldada por el secretario general António Guterres, obtuvo 144 votos a favor, 10 en contra y 13 abstenciones, de modo que el mandato del funcionario austriaco se prolongará automáticamente del 12 de octubre al 11 de octubre de 2030.
Antes de esa resolución, la Asamblea desechó dos maniobras destinadas a frenar su continuidad: una iniciativa de Estados Unidos para aplazar una semana la votación, que reunió 27 apoyos, 63 votos en contra y 47 abstenciones, y otra de Rusia para limitar la renovación solo hasta final de año, que sumó 19 votos a favor, 71 en contra y 52 abstenciones. En las tres votaciones, Rusia, Estados Unidos, Israel e Irán se posicionaron contra el Alto Comisionado, en un episodio que refuerza las alertas sobre las presiones políticas que rodean a los mecanismos de fiscalización internacional.
Türk ocupa el cargo desde octubre de 2022, cuando sucedió a Michelle Bachelet, y ha cuestionado a Rusia e Israel por las guerras en Ucrania y Gaza. Aunque no ha acusado a Israel de cometer un genocidio, sí ha advertido que las acciones del Ejército israelí «podrían constituir un genocidio» o apuntar a una «limpieza étnica». Su oficina también documenta las «violaciones del derecho internacional humanitario» atribuidas a las fuerzas rusas en Ucrania. La renovación, así, no solo confirma su continuidad, sino que deja expuesto el contraste entre el discurso de los Estados y su rechazo cuando la rendición de cuentas toca intereses propios.
