LISBOA.– Un informe difundido este miércoles por el Eixo Atlántico advierte de que la despoblación y el envejecimiento de las zonas rurales están incrementando la vulnerabilidad ante los grandes incendios forestales en España y Portugal, al dejar sin relevo actividades agrícolas, ganaderas y forestales que contribuían a mantener el territorio y a frenar la expansión del fuego.
El estudio, elaborado por Juan Picos, profesor de la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Vigo, apunta que ese abandono impulsa la acumulación de biomasa, el crecimiento descontrolado de matorrales y la continuidad del combustible vegetal, una combinación que deriva en incendios más extensos, intensos y difíciles de extinguir. La investigación, basada en datos de España, Portugal y Francia entre 2016 y el primer cuatrimestre de 2026, concluye que la despoblación es el indicador socioterritorial con la relación más consistente respecto a la superficie quemada, mientras el envejecimiento eleva la vulnerabilidad en gran parte de los territorios analizados, sobre todo en España y Portugal.
Si bien el autor precisa que se trata de un estudio estadístico y exploratorio y que las correlaciones no demuestran por sí solas una relación directa de causa y efecto, los datos refuerzan la alerta institucional sobre el coste de dejar deteriorarse el mundo rural. Solo en España se contabilizaron incendios forestales en 2,129 municipios durante el período analizado, según registros del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), con un promedio de 8.24 % de la superficie afectada por el fuego. El informe también recoge que entre 2021 y el primer cuatrimestre de 2026 se registró un aumento significativo de la superficie quemada respecto al período anterior, un contraste que vuelve a poner el foco en la necesidad de vigilancia, prevención y rendición de cuentas ante un problema que golpea directamente a los territorios más frágiles.
