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La caída de ‘El Flaco’ en Dominicana permite cerrar en Valladolid la Operación Santo

julio 2, 2026 · Redactor
La caída de ‘El Flaco’ en Dominicana permite cerrar en Valladolid la Operación Santo
Foto: diariodigitalrd.com

La detención de Thelmo I.O.L.; último acusado de la trama, completa un caso de 30 procesados y vuelve a poner el foco en cómo un prófugo internacional logró permanecer en territorio dominicano hasta marzo de 2025.

La detención en República Dominicana de Thelmo I.O.L., alias “El Flaco”, ha permitido a la Audiencia de Valladolid dar este jueves el paso final en el plano judicial de la Operación Santo, una de las investigaciones contra el narcotráfico más importantes desarrolladas en esa provincia española. El cierre deja, no obstante, una paradoja incómoda: el último encausado de una red con vínculos dominicanos fue localizado en el país después de seguir huido hasta marzo de 2025, cuando acabó arrestado por una orden internacional.

El dominicano es el trigésimo procesado en una causa que, según la justicia española, desmanteló a los clanes de los Mena y los Monchines, dedicados al cultivo y la distribución de marihuana, además del tráfico de cocaína y heroína. La Fiscalía solicita inicialmente seis años de prisión y una multa de 15.000 euros por tráfico de drogas que causan grave daño a la salud y pertenencia a organización criminal, aunque antes de la vista ya había trascendido que habría llegado a un acuerdo con la acusación para admitir una condena menor.

La operación concluyó en 2023 con 30 detenidos, después de una investigación iniciada en 2022 por la Policía Nacional española y el Servicio de Vigilancia Aduanera. En enero de 2025, 25 acusados reconocieron su responsabilidad y aceptaron penas que suman 80 años de prisión y multas por 809.000 euros. Otros cuatro fueron condenados a 13 años de cárcel en total, junto con sanciones económicas de entre 3.000 y 40.000 euros.

Con la comparecencia del último acusado, la Audiencia Provincial de Valladolid prevé cerrar el procedimiento. El caso, sin embargo, deja una alerta institucional para República Dominicana: más allá del cierre judicial en España, siguen abiertas las preguntas sobre la capacidad de control y seguimiento frente a estructuras criminales con conexiones dominicanas, un terreno en el que el discurso oficial solo puede sostenerse con resultados verificables y rendición de cuentas.