Este lunes fue recuperado en la desembocadura del río Nagua el cuerpo sin vida de Crismayli, una adolescente de 16 años reportada como desaparecida mientras se bañaba en una zona restringida, en un hecho que volvió a poner bajo presión la capacidad de prevención y respuesta ante emergencias en áreas peligrosas.
La búsqueda se extendió durante varias horas hasta el hallazgo del cadáver, que fue entregado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) para los procedimientos correspondientes. En el operativo participaron miembros de la Armada Dominicana, la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y brigadas de socorro locales.
Después de la tragedia, residentes de la zona expresaron preocupación y reclamaron un mayor control en los puntos considerados de riesgo, además de exigir que los organismos de emergencia dispongan de equipos adecuados para responder con más rapidez en situaciones similares. El caso vuelve a colocar en primer plano el costo social de las fallas de vigilancia y de la limitada capacidad de reacción frente a hechos que impactan directamente a las comunidades.
