Un ataque con drones contra el campamento de desplazados Hyiq Jari 2, en la región etíope de Amhara, en el norte del país, dejó al menos 16 civiles muertos y otros 22 heridos, según residentes citados por el periódico Addis Standard. Entre las víctimas, de acuerdo con testigos del lugar, figuran niños, mujeres y ancianos, en un episodio que vuelve a poner de relieve el coste humano de los combates entre el Ejército federal y grupos rebeldes en esa zona.
Los testimonios reunidos apuntan a que el campamento, situado en Wollo del Sur, sufrió hasta cinco ataques este jueves, con intervalos de quince minutos, mientras los desplazados seguían dentro de sus refugios. El hecho también provocó el incendio de una veintena de viviendas, aunque EFE indicó que no ha podido verificar de manera independiente los detalles del ataque. Ni los insurgentes ni el Gobierno etíope se han pronunciado sobre la autoría.
De acuerdo con el citado medio, en el campamento viven más de 1.800 desplazados internos que además afrontan una grave crisis humanitaria. Residentes denunciaron que la ayuda de organizaciones humanitarias se ha reducido en gran medida y que las autoridades regionales no han respondido a sus llamados de apoyo, lo que complica el acceso a alimentos, vivienda y atención médica. La combinación de violencia sin esclarecer y asistencia insuficiente agrava la alerta sobre la protección de civiles en medio del conflicto.
