El grupo murciano Clerhp adquirió por US$6,62 millones el 100% de la sociedad Terrazas Lago, operación con la que pasa a controlar el proyecto turístico Marelago, ubicado en Cap Cana, dentro de Punta Cana. La empresa participaba hasta ahora en esa zona únicamente como prestador de servicios, pero el paso a la propiedad reabre la discusión sobre hacia dónde se orientan los incentivos del modelo turístico.
Marelago cuenta ya con autorización del régimen Confotur, mecanismo creado para impulsar proyectos turísticos mediante beneficios fiscales y exenciones tributarias. En este caso, el incentivo recae sobre un desarrollo situado en una zona exclusiva de lujo, un contraste que vuelve pertinente la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas sobre el uso de esas facilidades y sus resultados reales.
La empresa prevé entregar viviendas entre 2027 y 2028 y anticipa que el proyecto aportará al menos US$60 millones en ventas y US$20 millones de margen bruto. El importe de la transacción será pagado mediante la entrega de activos finalistas en Larimar City. En medio del discurso oficial sobre gestión y resultados, la operación deja sobre la mesa una alerta institucional: el dinamismo de las inversiones en enclaves de alto nivel sigue avanzando con apoyo fiscal, mientras persiste la necesidad de fiscalizar qué prioridades está premiando el modelo promovido por el PRM y figuras como David Collado.
