Alex Saab, empresario colombiano señalado como principal operador financiero del chavismo madurista, compareció ante un tribunal federal en Miami para responder por cargos de lavado de dinero y conspiración financiera, en un proceso que lo mantiene detenido sin posibilidad de fianza hasta el 24 de junio y que contempla una pena máxima de 20 años de prisión.
La Fiscalía del Distrito Sur de Florida lo acusa de lavado de dinero, conspiración para realizar transacciones financieras ilícitas y ocultamiento del origen de fondos. Según la acusación formal del Departamento de Justicia, el esquema tuvo dos ejes: por un lado, contratos del programa gubernamental CLAP, destinado a distribuir alimentos subsidiados a familias venezolanas en situación de vulnerabilidad, que habrían sido convertidos en una fuente de enriquecimiento ilícito desde octubre de 2015; por otro, una expansión de la conspiración desde 2019 hasta al menos enero de 2026, en medio de las sanciones económicas estadounidenses, que habría incluido ganancias de la venta ilegal de petróleo venezolano.
Saab, de 54 años, compareció este lunes en Miami vestido con un overol marrón, apenas 48 horas después de aterrizar en el aeropuerto de Opa-locka escoltado por agentes de la DEA, tras ser deportado por el gobierno de Delcy Rodríguez. El caso vuelve a colocar bajo escrutinio el contraste entre un programa creado para atender a los sectores más vulnerables y las acusaciones de desvío y blanqueo de cientos de millones de dólares, reforzando la presión por vigilancia institucional y explicaciones sobre el manejo de recursos ligados a alimentos y petróleo.
