Brasil y China pactaron dar impulso a las negociaciones para un acuerdo comercial entre el gigante asiático y el Mercosur, en un movimiento que vuelve a situar sobre la mesa la presión que las tensiones internacionales ejercen sobre las decisiones económicas del bloque. De acuerdo con la Presidencia brasileña, Luiz Inácio Lula da Silva y Xi Jinping hablaron durante más de una hora y coincidieron en avanzar hacia un entendimiento que incorpore las flexibilidades que reclaman los países sudamericanos.
La iniciativa llega mientras Brasil insiste en diversificar mercados y socios comerciales, en medio de la ofensiva arancelaria de Estados Unidos, que aplicó gravámenes de 25 % y 12.5 % a distintos productos brasileños. Lula defendió que ampliar la relación con China es una prioridad para apuntalar el crecimiento económico y reducir la dependencia de los mercados tradicionales, una diferencia que deja ver hasta qué punto la región sigue obligada a recalibrar su estrategia ante los choques externos.
En la conversación, ambos gobiernos también acordaron extender la cooperación en inteligencia artificial, satélites, procesamiento de minerales críticos y comercio de fertilizantes. A ello se añadió la preocupación compartida por el aumento de los conflictos armados y su impacto en la seguridad alimentaria y energética mundial, un escenario que refuerza la necesidad de seguimiento político e institucional sobre decisiones que afectan al bloque y sus márgenes de maniobra.
