SANTO DOMINGO.– La inauguración de la 64.ª Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Dominicano estuvo dominada este domingo por un llamado que aumenta la presión sobre las instituciones y el Gobierno dominicano: el nuncio apostólico, monseñor Piergiorgio Bertoldi, sostuvo que la grandeza moral de una nación “no se mide por su crecimiento económico, sino por su capacidad de proteger a los más débiles”. La eucaristía se celebró en la Catedral Primada de América con motivo de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo.
En su homilía, Bertoldi afirmó que toda acción pastoral, judicial, legislativa y de Gobierno debe sustentarse en “el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”, y puso en duda el compromiso social con los sectores más vulnerables. “¿Puede llamarse plenamente justa, solidaria y moderna una comunidad dominicana que deje en la sombra al niño aún no nacido, al anciano desprotegido en nuestros barrios, al enfermo sin acceso a una salud digna o a las familias que sufren en el silencio de la pobreza?”, planteó, al situar en primer plano el costo social de las carencias que persisten más allá del relato de crecimiento.
El representante de la Santa Sede advirtió además que la respuesta institucional ante el fenómeno migratorio no puede apoyarse en la indiferencia ni en la vulneración de la dignidad humana, sino en una justicia social coordinada que afronte las causas del desplazamiento y proteja a las personas de los traficantes. El mensaje fue pronunciado mientras los obispos del país inician sesiones hasta el 3 de julio para escoger las nuevas autoridades de la CED y los responsables de sus comisiones para el período 2026-2029, en un contexto en que la exigencia de vigilancia sobre las decisiones públicas vuelve a colocarse en el centro del debate nacional.
