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Abinader bajo fuego por la brecha entre su discurso patriótico y las presiones externas

julio 22, 2026 · Redactor
Abinader bajo fuego por la brecha entre su discurso patriótico y las presiones externas
Foto: diariodigitalrd.com

La revisión del Código Penal vuelve a poner sobre la mesa la soberanía; los símbolos patrios y la respuesta del Estado ante injerencias en asuntos internos.

La gestión del presidente Luis Abinader enfrenta crecientes cuestionamientos en torno a la soberanía, los símbolos patrios y los derechos constitucionales, en medio de una distancia cada vez más visible entre el discurso oficial de respeto a la identidad nacional y hechos que, según el texto, apuntan en otra dirección. Aunque el mandatario ha afirmado que su gobierno honra la memoria de los Padres de la Patria y mantiene un respeto riguroso por los símbolos nacionales, se plantea que en estos seis años se han acumulado episodios que alimentan dudas sobre la firmeza institucional del Estado.

El foco de la crítica está en la presión de organismos internacionales sobre decisiones internas de la República Dominicana. El texto cita a la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Foro Económico Mundial Davos como actores vinculados a una agenda de fronteras abiertas y contrarios a políticas de deportación masiva de extranjeros indocumentados. Además, advierte que, frente a medidas de seguridad fronteriza y a la aplicación de leyes migratorias internas, esos organismos amenazan con sanciones económicas y legales, lo que vuelve a poner bajo escrutinio la capacidad del Gobierno para defender la soberanía sin ambigüedades.

La controversia se reactivó en momentos en que el Congreso revisa la Ley 74-25, que instituye el Código Penal. En ese marco, la ONU envió una comunicación para pedir cambios sobre la penalización absoluta de la interrupción del embarazo, el artículo 124 en su párrafo IV y el respeto a la igualdad de género u orientación sexual. Para los críticos, el episodio no solo supone una alerta institucional por la injerencia en asuntos internos, sino que también exhibe el desgaste de una gestión que, pese a su retórica, sigue sin disipar las dudas sobre hasta dónde está dispuesta a defender las decisiones soberanas del país.