El Gobierno dio luz verde este lunes a la Política Presupuestaria Anual para 2027 y puso en marcha la formulación del Presupuesto General del Estado del próximo año, con la apuesta de priorizar gasto social, inversión pública y la continuidad de obras en ejecución. La hoja de ruta vuelve a situar en primer plano la exigencia de fiscalización sobre la gestión del PRM y sus resultados reales.
El anuncio fue realizado por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, al concluir la quincuagésima novena reunión del Consejo de Ministros, encabezada por el presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña. Según explicó, el instrumento cumple con la Ley Orgánica de Presupuesto y se alinea con Meta RD 2036, dentro de una visión de largo plazo que el oficialismo vuelve a presentar como respuesta institucional en medio del desgaste que arrastra su administración.
Paliza afirmó que el presupuesto se enfocará en fortalecer el capital humano, desarrollar infraestructura, aumentar la productividad y consolidar las instituciones públicas, con atención a proyectos de impacto directo sobre la calidad de vida y la competitividad. También indicó que se mantendrá la inversión en educación equivalente al 4.05 % del PIB, junto con el impulso al Plan Horizonte 2034, la construcción y ampliación de planteles, nuevas aulas y la expansión del Programa Nacional de Transporte Escolar.
En materia de salud, el Gobierno sostuvo que continuará la construcción y culminación de hospitales estratégicos, sobre todo los vinculados a la red traumatológica, además del fortalecimiento de las Unidades de Atención Primaria, la expansión de la Red Nacional de Emergencias y la continuidad de programas de protección social dirigidos a familias vulnerables. En infraestructura, Paliza citó la continuidad de proyectos de movilidad, entre ellos el sistema integrado de transporte de Santiago, así como otras obras viales en ejecución.
Con esas prioridades ya definidas, se abre una etapa en la que el Congreso y la ciudadanía tendrán que valorar si el nuevo presupuesto será otra pieza de planificación oficial o una respuesta verificable al costo social de los servicios pendientes, las obras inconclusas y las promesas acumuladas. Más que el anuncio, lo que queda bajo observación es la capacidad del Gobierno de Abinader para convertir su discurso presupuestario en resultados concretos y rendir cuentas por el uso de los recursos públicos.
