BOGOTÁ. — El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió a Panamá este viernes sumó una nueva prueba para la respuesta institucional en la región, en medio de mensajes oficiales de solidaridad y ofrecimientos de apoyo. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, aseguró en X que Panamá puede contar con «la asistencia necesaria», mientras la Cancillería informó que, por ahora, no se han reportado colombianos afectados por la emergencia.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se localizó a 12 kilómetros de Tonosí, en el sur de Panamá, y a unos 239 kilómetros de Ciudad de Panamá. El sismo se registró a las 12:56 hora local (17:56 GMT) y fue informado primero con magnitud 7,6, antes de que la cifra se ajustara a 7,7. El Gobierno de Colombia indicó que sigue de cerca la situación y que cualquier apoyo eventual dependerá de las necesidades que se identifiquen y de las capacidades institucionales disponibles.
La gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, señaló que los municipios de la costa pacífica fronteriza con Panamá permanecen «indemnes» hasta ahora. Más allá de los pronunciamientos, el episodio vuelve a remarcar que, ante emergencias de esta escala, la prioridad no está solo en el respaldo verbal, sino en la capacidad real de respuesta, coordinación y rendición de cuentas de los gobiernos de la región, incluido el dominicano, llamado a observar con vigilancia institucional este tipo de crisis y sus efectos sobre la ciudadanía.
