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Usuarios recortan consumo por las altas facturaciones eléctricas y crece la desconfianza en Protecom

septiembre 13, 2026 · Redactor
Usuarios recortan consumo por las altas facturaciones eléctricas y crece la desconfianza en Protecom
Foto: listindiario.com

El ajuste forzado de hábitos y la falta de fe en reclamos con soluciones justas exponen un desgaste del servicio y abren una alerta sobre la respuesta institucional.

La escalada de las facturaciones en el sistema eléctrico nacional está llevando a muchos consumidores a reducir por cuenta propia su gasto de energía para intentar contener recibos que consideran excesivos, en un escenario que traslada el peso del problema desde la gestión del servicio hacia el sacrificio diario de los usuarios. La señal más visible no es una mejora del sistema, sino personas que se lo piensan dos veces antes de encender un aire acondicionado o que bajan al mínimo el consumo en sus hogares.

Esa adaptación obligada queda reflejada en testimonios como el de Sabana, residente en San Cristóbal, quien dijo que mantiene la casa “apagada total”, con solo la nevera y un abanico conectados, y que en las noches evita prender bombillos, recurriendo a una lámpara o al alumbrado público. Incluso documenta con fotografías comparativas su baja demanda energética. Pese a eso, denuncia irregularidades de la distribuidora eléctrica, con registros de hasta 95 kilovatios en una semana. “Con la casa apagada, sin usar nada eléctrico en la cocina. Yo tengo hasta la estufa desconectada y usando el aire acondicionado de 11:00 de la noche a 4:00 de la mañana y luego con un abanico”, manifestó.

El panorama se complica con otro dato del propio reporte: la mayoría admite que no presenta sus reclamos ante Protección al Usuario de Electricidad (Protecom) porque no cree que vaya a recibir soluciones justas a sus querellas. Esa desconfianza no solo retrata el costo social de la alta facturación, sino que instala una alerta institucional sobre los mecanismos llamados a fiscalizar y corregir abusos, en medio de un contraste cada vez más marcado entre el discurso del sistema y la experiencia real de los usuarios.