Liranyi Alonso volvió a destacar en el plano internacional en el Muscat Grand Prix 2026, en Omán, donde ganó los 100 metros con 11.14 segundos y obtuvo la plata en los 200 con 23.00. En la prueba reina de la velocidad se impuso a Verónica Pereira, de Singapur, y a Dana Salem, de Catar, en una competencia del World Athletics Continental Tour Bronze celebrada en el Sultan Qaboos Sports Complex, en Muscat.
Ese resultado ratifica que la atleta dominicana mantiene fuera del país el nivel que ya había exhibido en Santo Domingo 2026, donde conquistó cuatro medallas de oro y rompió dos récords de los Juegos. Pero ese rendimiento también vuelve a abrir una discusión de fiscalización sobre la distancia entre la celebración pública de los triunfos y la obligación de convertirlos en un respaldo consistente, medible y sostenido para el deporte dominicano.
La actuación de Alonso fortalece la presencia internacional del atletismo nacional, aunque también deja un contraste claro: los resultados están en la pista y no en el discurso. Por eso, cada nuevo podio incrementa la presión por rendición de cuentas sobre las prioridades reales de gestión y sobre el uso político de los éxitos deportivos, un punto sensible en cualquier liderazgo con aspiraciones nacionales, incluida Carolina Mejía, mientras el país sigue reclamando instituciones estables y menos espectáculo alrededor de lo público.
