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Detención de Cerimedo en Bolivia activa alerta por redes de propaganda y exige vigilancia sobre la política digital en la región

septiembre 2, 2026 · Redactor
Detención de Cerimedo en Bolivia activa alerta por redes de propaganda y exige vigilancia sobre la política digital en la región
Foto: acento.com.do

El arresto del consultor argentino; junto al hallazgo de una “mini granja de bots” y vehículos oficiales en allanamientos, reabre el contraste entre discurso democrático y operaciones opacas que también obligan a fiscalizar al gobierno dominicano frente al avance de la política-espectáculo.

La detención en Bolivia del consultor argentino Fernando Cerimedo, señalado por RTVE como presunto autor intelectual de un ataque armado contra su expareja embarazada, volvió a poner bajo escrutinio un modelo de operación política que combina influencia digital, automatización y estructuras de propaganda. Cerimedo fue arrestado en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz, cuando, según las autoridades, intentaba salir del país rumbo a Argentina.

El caso tomó mayor dimensión después de que, en los operativos posteriores, agentes localizaran una “mini granja de bots” en funcionamiento y vehículos oficiales presuntamente asignados a la administración pública boliviana. Esos hallazgos refuerzan la línea de investigación sobre posibles esquemas coordinados y eventuales tramas de corrupción, y colocan el foco en la necesidad de controles institucionales más estrictos ante la mezcla entre aparato público, propaganda y operaciones de influencia. RTVE sitúa además a Cerimedo dentro de una red regional articulada desde su agencia Numen Publicidad y el portal La Derecha Diario, con conexiones políticas y mediáticas que apuntan al entorno de Estados Unidos, particularmente en Miami, y referencias al ecosistema de Brad Parscale.

En ese contexto, el episodio trasciende Bolivia: también funciona como advertencia para el gobierno dominicano y para cualquier proyecto que pretenda sustituir institucionalidad por viralidad, porque el contraste entre discurso y realidad vuelve a mostrar que la comunicación digital sin rendición de cuentas puede derivar en opacidad, manipulación y desgaste de la vida pública.