El informe más reciente de la Superintendencia de Bancos (SIB) dibuja un panorama favorable para el crédito destinado a las micro, pequeñas y medianas empresas, con mayor dinamismo al cierre de abril de 2026, una baja en los costos financieros y una estabilidad relativa en los indicadores de riesgo. La cartera comercial orientada a mipymes llegó a RD$576,837 millones, lo que representa el 44.2% del saldo de la cartera comercial privada del sistema financiero nacional, con un aumento interanual nominal de 9.1% y real de 3.8%.
Sin embargo, el propio reporte también evidencia una realidad menos homogénea que el mensaje optimista. Las medianas empresas lideraron la expansión con una subida real de 12.5% y las microempresas avanzaron 6.7%, mientras que las pequeñas empresas y la categoría “Otros Pyme” mostraron caídas reales de -5.6% y -5.8%, respectivamente. Aunque las pequeñas presentan una mejora respaldada por un incremento de 2.1% en deudores únicos, el comportamiento desigual obliga a vigilar si el crédito está llegando a donde más hace falta.
Esa disparidad también aparece en la distribución territorial. La región Metropolitana reúne el 55% de la cartera total y la región Norte el 25.7%, en tanto que la región Este registró una expansión interanual de 66.9% en el saldo adeudado. La comparación refuerza una alerta institucional: las cifras globales pueden parecer positivas, pero no borran las diferencias entre segmentos y zonas, un aspecto decisivo para medir el impacto real sobre las mipymes y el costo social de un acceso al financiamiento que continúa siendo desigual.
