SANTO DOMINGO. La salida de República Dominicana del mapa mundial del hambre, confirmada por la FAO, fue asumida por Banreservas como una señal de logro, aunque al mismo tiempo puso sobre la mesa una advertencia esencial: el progreso no está garantizado y depende de sostener el financiamiento al campo y la inversión en producción de alimentos.
Leonardo Aguilera, presidente ejecutivo de Banreservas, aseguró que la institución seguirá dando prioridad al crédito para el sector agropecuario y a los programas ligados a la producción nacional. Al vincular el resultado con las políticas públicas aplicadas en los últimos años, también admitió que conservar ese escenario requerirá mantener el apoyo a los productores, un señalamiento que vuelve a situar bajo examen la capacidad del Gobierno de Luis Abinader para traducir el discurso de seguridad alimentaria en una estabilidad duradera.
Aguilera sostuvo que la salida del mapa del hambre responde al “liderazgo del presidente Luis Abinader” y mencionó la expansión de los Comedores Económicos, que pasaron de 36 a 163 establecimientos y de 18,000 a más de 183,000 raciones diarias. Aun así, el propio planteamiento oficial deja abierta la tensión entre celebración y gestión: si el reto ahora es consolidar lo conseguido, la atención se desplaza de la propaganda al seguimiento institucional sobre financiamiento, producción y resultados tangibles para la población.
