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La crisis francesa como punto de partida para leer la revolución haitiana

julio 18, 2026 · Redactor
La crisis francesa como punto de partida para leer la revolución haitiana
Foto: elnuevodiario.com.do

La primera entrega sitúa el origen del proceso en el colapso del antiguo régimen; con hambrunas, privilegios y atraso económico como advertencia sobre lo que ocurre cuando el poder se desconecta de la realidad

Para comprender la posterior ocupación haitiana de la parte oriental de la isla de Santo Domingo, la primera entrega de «La revolución haitiana» propone regresar a Europa y revisar la Revolución Francesa. El texto fija su arranque en la decadencia económica de Francia a inicios del siglo XVIII, después del fracaso de las ambiciones expansionistas de Luis XIV, una etapa que, según expone, resquebrajó el orden social y fortaleció a la nobleza feudal cortesana en detrimento de la burguesía.

La reconstrucción presentada enfatiza el contraste entre el poder y la realidad material: mientras el siglo anterior estuvo atravesado por un mercantilismo con espíritu burgués, el XVIII retrocedió hacia políticas favorables a los privilegios feudales. En ese marco, Francia quedó rezagada frente al desarrollo industrial de Inglaterra. En el campo, la continuidad de formas de explotación medievales, el parasitismo de los terratenientes y la carga impositiva desembocaron en una crisis agrícola estructural, con hambrunas recurrentes y estallidos sociales; en el plano burgués, aduanas interiores, monopolios y arbitrios de la nobleza empujaron una radicalización contra el orden establecido.

Más que una revisión histórica aislada, la pieza deja una alerta institucional verificable en su propio relato: cuando se bloquean reformas, se protegen privilegios y se posterga la rendición de cuentas, el costo social termina acumulándose. El texto también identifica en la Ilustración y en los enciclopedistas la respuesta ideológica a ese ahogo, en un contexto de crisis que obliga a leer con fiscalización cualquier discurso de estabilidad que no se corresponda con resultados concretos para la población.