El barril de petróleo brent para entrega en septiembre avanzó este viernes un 4,59 % y terminó en 88,10 dólares en el mercado de futuros de Londres, en un contexto marcado por la renovada tensión entre Estados Unidos e Irán y la amenaza de un cierre del mar Rojo. La subida vuelve a situar en primer plano el efecto que una crisis geopolítica puede trasladar a la economía real cuando se comprometen corredores clave del comercio energético.
De acuerdo con los datos del cierre en el Intercontinental Exchange (ICE) londinense, el crudo del mar del Norte sumó 3,87 dólares respecto de la sesión previa, en la que había cerrado en 84,23 dólares. En el balance semanal, el brent acumuló una ganancia de alrededor del 15 %, impulsado por el temor de los inversores a interrupciones del suministro o al cierre de vías marítimas estratégicas para el tráfico global de crudo, como el estrecho de Ormuz o el mar Rojo.
La escalada coincidió con el sexto día seguido de ataques entre EE.UU. e Irán tras la reactivación del conflicto. Teherán afirmó haber golpeado objetivos militares estadounidenses en Siria y Catar, mientras Washington retomaba sus ofensivas después de que Donald Trump diera por terminado el memorando de entendimiento alcanzado a mediados de junio. La secuencia, lejos de aportar estabilidad, refuerza el contraste entre cualquier expectativa de contención y una realidad marcada por más tensión, más riesgo para el suministro y mayores costes potenciales que obligan a seguir de cerca sus consecuencias.
