Internacional

La élite tecnológica que empuja a la ultraderecha y tensiona la democracia

julio 12, 2026 · Redactor
La élite tecnológica que empuja a la ultraderecha y tensiona la democracia
Foto: acento.com.do

El control de plataformas; datos e inteligencia artificial por una élite tecnológica expone un choque entre poder corporativo e instituciones, con costos sociales que la sociedad civil y los Estados no pueden subestimar.

El avance de una concentración de poder en manos de cibermillonarios vinculados a la nueva derecha de Silicon Valley vuelve a encender una alerta institucional de fondo: cuando plataformas, redes satelitales, sistemas de inteligencia artificial, bases de datos e infraestructuras digitales quedan bajo control de una élite privada, no solo cambia el equilibrio del mercado, también se estrecha la capacidad del Estado para proteger la deliberación pública y el interés ciudadano.

El texto sitúa en ese núcleo a Elon Musk, Marc Andreessen, Peter Thiel y Alex Karp, una constelación que reúne poder económico, tecnológico y político en el cibermundo. Su afinidad ideológica, según se expone, pasa por la exaltación del poder corporativo, la primacía tecnológica, la militarización de la inteligencia artificial y el impulso de formas autoritarias de gobierno, en un contraste cada vez más visible entre el discurso de innovación y el riesgo real de una concentración sin controles suficientes.

Además, esa soberanía privada se manifiesta en la capacidad de intervenir sobre la formación de la opinión pública y sobre la orientación de decisiones colectivas. El problema deja de ser abstracto cuando el malestar social derivado de la desigualdad, la pérdida de reconocimiento y el temor ante los cambios sociales puede ser conducido, mediante algoritmos y plataformas, hacia la hostilidad contra migrantes, minorías, instituciones democráticas y adversarios ideológicos. Allí aparece el costo social de un modelo en el que la viralidad y la arquitectura digital pesan más que la responsabilidad pública.

La influencia atribuida a estos ciberoligarcas sobre dirigentes como Donald Trump, Javier Milei, Abelardo de la Espriella, Jair Bolsonaro, José Antonio Kast, Daniel Noboa, Giorgia Meloni, Viktor Orbán, Marine Le Pen y Santiago Abascal refuerza la idea de una alianza transnacional entre poder digital, capital financiero y tendencias autoritarias. Para la sociedad civil y para cualquier gobierno que pretenda hablar de institucionalidad, la advertencia es directa: no alcanza con celebrar modernización o tecnología si no se fiscaliza quién controla esas herramientas, con qué intereses y contra qué derechos puede terminar operando ese nuevo poder.