La producción de coco en República Dominicana siguió una senda ascendente en los últimos años, impulsada por el consumo local y la diversificación de derivados, de acuerdo con datos del Ministerio de Agricultura y un informe del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (Idiaf). El volumen pasó de 10,401,380 quintales en 2022 a 12,492,321 en 2023, luego a 14,124,678 en 2024 y a 15,753,446 en 2025, una evolución que confirma el peso del rubro en el empleo rural, la actividad turística y la comercialización de productos vinculados.
Sin embargo, ese avance productivo no se reflejó en un mejor desempeño exportador. En 2022, República Dominicana exportó 9,448.4 toneladas métricas de coco por US$7.1 millones; en 2023, el volumen bajó a 9,069 toneladas, aunque el valor FOB subió a US$7.2 millones. La tendencia se deterioró en 2024, con 7,906.5 toneladas y US$6.8 millones, y se agravó en 2025, cuando las exportaciones cayeron a 3,081.3 toneladas métricas y US$1.4 millones.
La distancia entre una producción en expansión y una fuerte contracción de los ingresos por exportación pone el foco sobre la necesidad de vigilancia y explicaciones acerca del aprovechamiento real del sector cocotero. Con Estados Unidos, Europa y Haití entre los principales destinos, los datos muestran que el aumento de la oferta no evitó una pérdida marcada en los mercados externos, un resultado que reabre el debate sobre seguimiento institucional y capacidad de convertir crecimiento agrícola en resultados sostenibles.
