Wall Street terminó este viernes con signo mixto, aunque el balance semanal dejó una advertencia clara: el Dow Jones avanzó 0,46 % en la jornada, hasta 51.947 puntos; el S&P 500 subió 0,05 %, hasta 7.411; y el Nasdaq cedió 0,64 %, hasta 24.975. Pese a ese cierre, en la semana el Dow perdió 0,38 %, el S&P 500 bajó 0,61 % y el Nasdaq retrocedió 2,13 %.
El cuadro estuvo marcado por las tensiones en Oriente Medio y por un creciente nerviosismo ligado al aumento del gasto en inteligencia artificial. A eso se sumó el salto del petróleo: el WTI llegó a superar los 90 dólares y concluyó la semana en 89,31 dólares por barril, con una subida de 3 % en la jornada semanal y un avance acumulado de 8 %. El temor a que el estrecho de Bab al Mandeb se convierta en otro foco del conflicto llevó a los inversores hacia activos más seguros.
Esa dinámica también elevó la presión sobre la deuda estadounidense. El bono del Tesoro a 10 años tocó el jueves su nivel más alto desde 2025 y este viernes cerró en 4,684 %. En ese contexto, el repunte puntual del Dow no alcanzó para borrar la brecha entre el alivio de una sesión y el deterioro semanal, un contraste que obliga a seguir de cerca la volatilidad internacional y el costo creciente de apuestas tecnológicas que continúan generando dudas en el mercado.
