La muerte de la adolescente Nanita Pimentel Paul, de 14 años, en un hogar de paso bajo tutela de CONANI sigue bajo cuestionamiento por las diferencias entre la versión pública ofrecida por la directora ejecutiva de la institución y lo que recoge el expediente del Ministerio Público. Ligia Pérez Peña aseguró en El Despertador que el hecho no ocurrió en el baño del centro, sino en la habitación donde estaban las adolescentes, y sostuvo que las cámaras de seguridad no registraron movimientos hacia esa área.
Pero los documentos judiciales depositados por el Ministerio Público recogen el testimonio de una adolescente de 13 años que dijo haber escuchado cuando tres compañeras invitaron a la víctima al baño con el argumento de que le darían una “sorpresa”. Horas después, según el expediente, la menor encontró a Nanita sin vida dentro del pabellón donde se alojaban las adolescentes.
La solicitud de medida cautelar presentada ante el Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes de Santo Domingo establece que la adolescente falleció por asfixia por ahorcadura, presuntamente provocada por tres menores internas en el hogar de paso. El expediente identifica como imputadas a Franchesca Alma Muñoz Contreras, de 17 años; Lurden Esther Acosta Paulino, de 14; y Juliana Jhonson, de 16. La contradicción entre la defensa pública de la institución y la documentación judicial reabre la exigencia de esclarecer qué ocurrió bajo custodia estatal y con qué nivel de control operaba el centro.
