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Una muerte que llegó antes que la prevención deja bajo examen a las instituciones

septiembre 9, 2026 · Redactor
Una muerte que llegó antes que la prevención deja bajo examen a las instituciones
Foto: acento.com.do

El caso reabre el contraste entre protocolos y resultados; y coloca sobre el Estado y la sociedad civil la exigencia de prevenir antes de que la violencia se convierta en estadística.

La muerte de una niña de 14 años y la detención del agente policial Edwin de los Santos Guerrero, de 23, vuelven a poner en primer plano una secuencia que no empezó con un disparo. Lo que expone el caso, como plantea el texto original, es una cadena previa de desigualdad y violencia en la que las instituciones aparecen cuando el daño ya está consumado. Policía, Ministerio Público, autoridades, familia, vecinos e investigaciones entran después en escena, en un patrón que reabre la discusión sobre la capacidad real de prevención.

El contraste es directo. República Dominicana cuenta con leyes, normas, protocolos y programas, y el Ministerio de Educación dispone de iniciativas de Educación Sexual Integral en Valores y Cultura de Paz, estrategias para prevenir uniones tempranas y protocolos de respuesta ante violencia de género. Aun así, la muerte de la menor obliga a preguntar por los resultados verificables de ese andamiaje y por las explicaciones que siguen pendientes cuando la protección no llega a tiempo. La discusión sobre una legislación integral contra la violencia hacia las mujeres, incluida la llamada Ley Mirabal, vuelve así como parte de una alerta institucional más amplia.

También se desplaza el foco hacia una responsabilidad colectiva que no descarga al poder público. Prevenir no puede quedarse en el discurso ni en un contenido curricular. Si la escuela, la familia, los medios, las comunidades y las iglesias son señalados como espacios clave, el Estado queda igualmente emplazado a rendir cuentas sobre cómo convierte ese diagnóstico en resguardo efectivo para niñas y adolescentes. La sociedad civil, ante ese desfase entre lo que se sabe que debe enseñarse y lo que ocurre en la realidad, vuelve a quedar llamada a vigilar, exigir seguimiento y evitar que otra víctima solo haga aparecer a todos cuando ya es tarde.