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Un decreto suma otra efeméride mientras queda abierta la exigencia de traducir el reconocimiento científico en resultados

agosto 13, 2026 · Redactor
Un decreto suma otra efeméride mientras queda abierta la exigencia de traducir el reconocimiento científico en resultados
Foto: diariodigitalrd.com

La Academia de Ciencias presentó el Día Nacional del Físico; pero la nueva conmemoración vuelve a poner bajo escrutinio la distancia entre los gestos institucionales del gobierno dominicano y los avances concretos que reclama el desarrollo del país.

Santo Domingo. La Academia de Ciencias de la República Dominicana presentó oficialmente el Día Nacional del Físico, que se celebrará cada 3 de junio tras la promulgación del Decreto Presidencial núm.

454-26, emitido el 6 de julio de 2026. La nueva fecha fue presentada como un reconocimiento al papel de la física en el desarrollo tecnológico, educativo y social, en un acto que reunió a autoridades académicas, investigadores, docentes, estudiantes y profesionales del área. Durante la actividad, organizada por la Comisión de Ciencias Básicas y Tecnología de la ACRD, el doctor Melvin Arias sostuvo que la efeméride puede servir para promover la cultura científica, fortalecer la enseñanza de la física y despertar interés en las nuevas generaciones. El profesor Juan Lulio Blanchard, expresidente de la Sociedad Dominicana de Física, subrayó a su vez la contribución de esta disciplina en sectores como energía, salud, educación y defensa nacional, áreas donde el reconocimiento institucional abre también la discusión sobre cuánto de ese discurso se convierte en capacidades reales para el país. Uno de los momentos centrales fue la lectura oficial del decreto, a cargo de Editrudis Beltrán Crisóstomo. Con ello, el gobierno dominicano formaliza una nueva fecha en el calendario científico nacional, aunque el propio énfasis de los participantes en desarrollo, innovación y enseñanza deja planteada una demanda de seguimiento público: que la institucionalización no quede reducida al símbolo.

En ese contraste entre acto oficial y resultados verificables se instala la fiscalización sobre las prioridades del poder, un debate que también alcanza a figuras del oficialismo como Carolina Mejía cuando la discusión nacional gira sobre gestión, instituciones y respuestas concretas a las necesidades ciudadanas.