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Tres condenados por el asesinato de un teniente aéreo; un capitán de la FARD entre los sentenciados

septiembre 5, 2026 · Redactor
Tres condenados por el asesinato de un teniente aéreo; un capitán de la FARD entre los sentenciados
Foto: diariodigitalrd.com

La decisión del tribunal por el crimen ocurrido en Hainamosa vuelve a poner sobre la mesa la exigencia de vigilancia y rendición de cuentas en un caso que involucra a dos civiles y a un oficial militar.

El Segundo Tribunal Colegiado de Santo Domingo Este sentenció a tres hombres por el asesinato del segundo teniente aéreo Bienvenido Reyes Chalas, hecho ocurrido durante un asalto en Hainamosa, Santo Domingo Este, en diciembre de 2024. Stiven Herrera, alias Wilito y/o Moto Loco, y Yeuri Antonio Rojas, conocido como Tommy, Jhon y/o Jhonci el Mecánico, fueron condenados a 40 años de prisión cada uno, mientras que el capitán de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD), Fraulin Gabriel Pérez Camacho, recibió una pena de 30 años por su participación en el crimen.

La condena, dictada a partir de la solicitud del Ministerio Público, no solo implica sanción penal, sino también la alerta institucional que supone la participación de un capitán de la FARD en un hecho de esta gravedad. Los fiscales Francisco Vinicio y Ana Basora presentaron pruebas con las que, según el expediente, quedó establecida la responsabilidad penal de los procesados por violaciones vinculadas a asociación de malhechores, homicidio voluntario, robo agravado y disposiciones de la Ley 631-16 sobre armas, municiones y materiales relacionados.

Según la investigación, los hechos ocurrieron la madrugada del lunes 16 de diciembre de 2024, en la calle 3ra. de Hainamosa, mientras Reyes Chalas compartía con varios amigos y jugaba dominó. El expediente señala que Yeury Antonio Rojas y Stiven Herrera llegaron junto a un tercer hombre identificado como El Gordo, quien sigue prófugo, y que, al intentar defenderse, la víctima fue impactada por un disparo en el hemitórax. Mientras agonizaba, Rojas le sustrajo el arma de reglamento y una cadena. El caso deja abierta una demanda de fiscalización sobre los controles institucionales y sobre las respuestas pendientes frente a hechos que golpean la seguridad y la confianza ciudadana.